Crónica de un día.

Publicado en por VIDA

La noche encerraba misterios que sobresaltaban al tiempo, alargando siluetas fantasmales que congelaban la espalda.
El cuerpo enjutado y la mente despierta entraba poco a poco en pánico al percibir ruidos que no cesaban de sobresaltar la estancia.
Luego la mañana soleada, temblaba de frío, su aliento penetraba como agujas el cuerpo desharrapado que reflejaba su stress sin esperanza de que en un momento la situación cambiara…
Pero, así fue… en dos por tres todo cambió, parecía un sueño real, mientras el cerebro embotado
no alcanzaba a asimilar como dos extraños la conducían a la crónica de un día.
Al llegar a su destino parecía un despojo humillado. Todos caminaban con tristezas largas, tal vez de años, tal vez merecida, tal vez de injusticia.
Todos caminaban de prisa, rostros austeros, esquivos, prepotencia, humildad, emociones densas se mezclaban sin lograr comprender lo que exactamente pasaba mientras pasaba bajo la lupa escudriñarte de quienes ahí habitaban.
En la penumbra del día, observaba entre rejas la felicidad de los chileros que revoloteaban alegremente dándose un preciado baño matutino de tierra y agua.
En la sombra de sus ojos, apreciaba la felicidad inmensa de niños que salían alborozados de un taller acarreando piñatas mientras sus padres platicaban como novios en una mesa, otras células desintegradas convivían bajo las notas melódicas que evocaban algún pasado brillante que ahora no era más que un chispazo momentáneo de vida.
Cada portal que pasaba, era un pesado candado que apretaba fuertemente su cuerpo, podía sentir los huesos crujir, sentía su torso hecho trizas; en el caminar pausado al llegar al final del recorrido, había pasado vergüenzas que no esperaba.
En la estancia amplia fría que más bien se parecía a un rastro municipal, le dijeron que se podía sentar en aquellos muebles desvencijados donde se encontraba una tv a todo volumen que todas ignoraban, unas la miraban con curiosidad, otras con naturalidad., ella aparentaba tranquilidad, amenazadoramente se acercó una loca que gritaba tratando de llamar la atención,
La seguían observando…
Para variar, no había probado bocado en la mañana, en la boca tenía un sabor ácido azufroso, oxidado, tal, las rejas de la estancia, tal, el infierno en el que estaba, como el metal que encerraba y asfixiaba su ser vulnerable, en un momento estaba ahí, entre neuróticas, prostitutas, lesbianas, asesinas e inocentes.
No quiso probar bocado del carrito, el platillo del día, verduras apestosas y malolientes que “disque” muy nutritivas.
La pesadilla seguía, no olvidaba.. Traía clavados en el alma los ojos desorbitados de sus hijos que angustiados no atinaban que hacer, y preguntaban ¿Por qué?, ¿Por qué se la llevan? Preguntaba el más pequeño. Sin comprender a sus escasos años.
-Todo estará bien , recordaba la respuesta vagamente con un beso que prometía un regreso incierto...
-¿Eres nueva?, ¿ Por fin se atrevieron a preguntar, agregando:- No te preocupes luego te acostumbras, yo tengo cuatro días aquí, dijo Silvia, yo 10 dijo Lupe, yo dos meses … y ella escuchaba…
Recordaba como ese día en la mañana un vidente le había pronosticado buenas nuevas… ¡Qué ironía!...
Ya eran aproximadamente las tres de la tarde cuando la llamaron al juzgado,
Ahí va, nuevamente aparentando calma, mientras sentía escalofríos que recorrían su columna al pasar por un túnel de concreto, especie de catacumba que la conducía a un espacio reducido tras las rejas declaró nuevamente su inocencia como la peor delincuente, después de depositar su alma como fianza, le dejaron salir en libertad. Al abandonar el reclusorio sintió que una parte de su ser quedaba ahí, ahí quedaba un trozo de su dignidad atrapada en aquel lugar,, mientras otra parte moría al descubrir en su interior que la verdadera cárcel estaba en cada una de las personas de dentro y de afuera, sintió como una sombra le seguía a todos lados.
Pudo ver como la verdadera cárcel era esa, la que estaba abierta, donde sin darse cuenta también convivía con delincuentes, extorsionadores, corruptos, y demás…
La verdadera cárcel estaba en su casa, con los suyos, que no se acercaron a preguntar cómo se sentía, vagó toda la tarde desorientada con su pequeño de la mano, sintiendo nuevamente el frío, ahora del crepúsculo que moría y convertía las calles en fauces de lobo que la devoraban desmembrando su cuerpo. Mientras avanzaba en el infierno de la noche, supuesta libertad,  observó como un vagabundo, descalzo, con la camiseta raída y un pantalón jolino daba volteretas y hacía piruetas riendo, riendo, debe ser inmensamente felíz, pensó, y tal vez lo era se dirigió dubitativamente al único refugio por ahora seguro, donde los fantasmas de la noche y del día se fusionan haciéndole compañía.
VIDA.


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Marco Lara 04/13/2011 20:29


Espero puedan revisar este sitio: https://sites.google.com/site/ellaberintodelavida/ todos los días tiene una frase de vida diferente y su explicación para aprender a vivir mejor la vida.